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En este blog pretendo compartir con vosotros el camino que voy a recorrer durante la escritura de mi primera novela.

Empecemos por los cimientos

No empezar la casa por el tejado es un dicho tan antiguo como efectivo. Después de tener el género de la novela y la idea de la historia que quiero plasmar, me he estado dedicando estos días a una de las partes más emocionantes del proyecto: la construcción de la trama.

Es un punto que considero fundamental para hacer un buen trabajo. Si bien es cierto que cada cual tiene su forma de hacer las cosas, yo soy muy de estudiar la situación, pensar un método para resolverla y seguirlo a rajatabla. Por eso quiero planificar mi obra de principio a fin antes de lanzarme a escribir como si no hubiera un mañana.

Escribir sin planificar no es malo, depende de cada uno. En este mundo hay dos tipos de escritores, los que planifican su trabajo y los que se abocan a la aventura. Por citar a dos autores que ya he nombrado, un ejemplo de los primeros sería B. Sanderson y de los segundos S. King. ¿Quién puede negar que ambos son dos genios?

Reconozco que he intentado ser un poco aventurero en el pasado, pero no es lo mío. Hace tiempo, tratando de buscar mi propio estilo creé un personaje molón y empecé a escribir una historia. Así a lo loco. Treinta mil palabras más tarde, en mi mente se forjaron cuestiones como ¿y ahora qué?, ¿dónde se dirigen mis personajes?, ¿por qué no pensé en esto antes? le habría dado un mejor enfoque desde el principio o ¿de qué color es un camaleón cuando pasa por delante de un espejo?. La última pregunta no estaba relacionada con mi historia, pero me vino a la cabeza junto con las demás. Cuando de cada cuatro preguntas que te formulas, una es tan metafísica como la del camaléon, empieza a pensar que el embrollo en el que te has metido con tu lápiz/teclado es más gordo de lo que suponías. Así que, a pesar de ser yo quien había empezado todo aquello, miré la pantalla del portátil y le dije lo de "no eres tú, soy yo". Y huí como un cobarde. Como ya he comentado en otra entrada, no me gusta el hecho de tener que dejar una historia a mitad. No me siento orgulloso, pero ahora somos amigos.

De los errores se aprende. No soy un Stephen King. Soy un Sanderson (qué más quisiera yo). Me siento más seguro si tengo algo en el punto de mira. Por eso he decidido hacer un boceto de los planos antes de poner el primer ladrillo. Además lo he realizado con lápiz, papel y goma de borrar, que es la forma en la que mejor fluyen las ideas en mi cabeza. Y ahora que lo tengo claro, me pondré ya con más rigor a crear la escaleta.

Después de trabajar bastante el asunto, creo que he obtenido algo sólido sobre lo que se puede edificar una historia coherente. Que sea buena o no ya es otro cantar que dejaré en mano de mis futuros lectores.

Seguramente os estéis preguntado con suma avaricia cómo obtener un boceto con una estructura consistente. Tranquilidad, que no panda el cúnico. Compartiré con vosotros la técnica secreta que he empleado para ello.

La he bautizado como la Técnica Regreso al Futuro


Está bien, no es una técnica secreta, el nombre ya existe y seguramente no sea de mi cosecha porque es de suponer que la usan muchos escritores. Pero creo que puede ser bastante efectiva. Se trata de empezar a pensar por el final.

Veamos cómo me lo he montado.

Lo primero que he hecho ha sido labrar un presente. Porque para viajar al futuro es necesario vivir en un presente desde el que partir. Así que he creado una ambientación basada en la idea de la cual se alimenta mi historia y la he datado en una época que yo mismo he definido. He diseñado una serie de personajes asignándoles por encima el papel que desempeñarán. Obviamente el primero en nacer fue mi personaje principal, quien lleva un poco de ventaja a los demás porque se empezó a gestar desde el momento en que seleccioné la idea.

Los personajes no deben lucir todo lujo de detalles. Pueden hacerlo, pero de momento no es necesario. Hay que recordar que estamos en un boceto. Debemos identificarlos con conceptos simples. Algo que nos sea manejable. No importa si es más alto, más rubio, más musculoso. Para pulir las descripciones y el carácter de los personajes ya habrá tiempo en el siguiente escalón.

Una vez hayamos dibujado los trazos orientativos del origen de nuestra línea temporal, toca subirse al DeLorean. Sí amigos, ¡vamos a spoilearnos el final de nuestra propia novela!

Seguramente, al pisar el futuro, nos encontremos ante un panorama desolador. A mí me ha ocurrido. Durante varios días el mundo que había creado se había convertido en un inhóspito desierto. Y no es que mi novela vaya a ser apocalíptica. Lo que daba miedo eran las ideas que pululaban como zombis sin rumbo. Si alguno de mis boceto-personajes hubirea visto lo que yo vi al llegar, se habría suicidado en la primera página del texto.

Tardé más de lo esperado pero al final me armé de valor y conseguí salir del coche escopeta en mano cargándome todo lo que se movía. Poco a poco me fue llegando la inspiración y lo que tenía a mi alrededor se fue moldeando hasta que me dije a mí mismo: "Sí, a esto es a lo que quiero llegar".

Ya ha quedado establecido el presente inmediato y el futuro más lejano. Ahora para completar el boceto hay que unir ambos momentos. Pero no uniremos el presente con el futuro, sino el futuro con el presente.

La pregunta clave es ¿por qué ha acabado todo esto así? Y entonces tiramos del hilo. Encadenaremos de este modo una serie de preguntas-respuestas que nos deben llevar al principio de los tiempos. Ha acabado así porque cierto personaje hizo tal cosa al final. ¿Por qué hizo tal cosa? Porque otro personaje quería matarlo. Por qué ese otro personaje quería matarlo? Porque un tercero trataba de chantajeardo... y así hasta que el DeLorean nos traiga de vuelta al presente.

Hay que ser muy cuidadosos a la hora de hacer el boceto porque estamos forjando el esqueleto de la historia. Y lo más probable es que si los huesos no tienen suficiente calcio de mayor tenga problemas. ¡Suerte con vuestros borradores!

Comentarios

  1. Pues para ser un boceto no está mal. Tienes habilidad y mostraste el germen de la historia. Espero lo concluyas magistralmente. En hora buena.

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